Hace un año, el 17 de abril de 2018, las estudiantes de la Universidad Austral dieron el primer impulso a la ola feminista en las instituciones de educación superior, tomándose las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Más tarde, el 23 de abril, estudiantes de la Facultad de Ciencias se tomaron la unidad tras conocerse que el docente Alejandro Yáñez, fue declarado culpable por acoso sexual y laboral a su secretaria, y no fue desvinculado de la universidad. Esta decisión fue ratificada el pasado 28 de diciembre por la Corte Suprema.

Fueron los distintos casos de acoso, abuso y violencia de género dentro del establecimiento los que motivaron la rebelión feminista. Por esas mismas situaciones, el 27 de abril se sumó la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, la que fue tomada por las insuficientes respuestas de la institución en estas materias, especialmente en el caso del ex presidente del Tribunal Constitucional, Carlos Carmona.

Pasados los días, los problemas que daban origen a la movilización también fueron identificados en otras universidades e instituciones, comenzando nuevas paralizaciones y ocupaciones a lo largo del país. De esta forma, a fines de mayo de 2018, más de 20 unidades figuraban tomadas.

Una de ellas fue la Universidad Católica, donde las estudiantes ocuparon el espacio por tres días sumándose a las exigencias de las mujeres organizadas en otros recintos universitarios. Si bien su movilización fue más corta que en otras instituciones, esta generó gran controversia debido a la polarización de la comunidad universitaria y la atención mediática.

Otra toma polémica fue la de la Universidad de Playa Ancha, que fue ocupada por 108 días e incluyó una huelga de hambre de siete estudiantes. Tras su extensa movilización del 2018, donde consiguieron la creación del protocolo contra el acoso, en marzo de este año volvieron a movilizarse en reclamo por la ineficiencia de los procesos de denuncia y los sumarios que afectaron a seis dirigentas.

Las demandas transversales en las distintas universidades apuntaron a la creación o actualización de protocolos de denuncia, la desvinculación de académicos acosadores y/o abusadores, el reconocimiento del nombre social de las personas trans y la formación profesional con perspectiva de género.

Foto: Universidad Austral

Implementación y mejoramiento de protocolos

Un punto en común entre las universidades mencionadas es que en todas existía la necesidad de dar una mejor canalización a las denuncias por acoso, abuso y discriminación arbitraria. Si bien en la U. de Chile, la UC y la U. Austral se contaba con protocolos al momento de estallar las movilizaciones, las estudiantes acusaron la ineficiencia de aquellas normativas.

En relación a esto, la vocera de la movilización feminista en la UC, Daniela Pinto, comentó a El Desconcierto que “al momento de negociar se nos dijo que los sumarios se iban a acortar porque estaban siendo procesos muy lentos y deberían existir investigaciones más efectivas”.

Sin embargo, la joven comenta que aún no pueden verse resultados de este compromiso y que por el momento es un tema que seguirá siendo abordado en las mesas de trabajo que se levantaron tras la movilización. “Es un tema que se está trabajando aún. Hace un tiempo se cambió la persona que estaba encargada de la política de violencia sexual en la universidad. Por lo que sabemos, desde ahí se están reestructurando los protocolos”, indicó Pinto.

En la U. de Chile la situación es similar, dado que también se encuentran en curso gestiones para el fortalecimiento de un instructivo que permitiría robustecer el protocolo.

Sin embargo, los vicios de este sistema siguen generando problemas en la comunidad. Según explica la vocera de la Asamblea Feminista en la institución, Nicole Martínez, el caso de la reciente toma de la Facultad de Química y Farmacia tiene que ver con estas ineficiencias.

Actualmente uno de los temas más problemáticos luego de las denuncias es que las medidas precautorias quedan a voluntad de los y las fiscales, que son profesores de la universidad, y además muchos de ellos no tienen la capacitación para hacerse cargo de casos de violencia sexual o discriminación arbitraria”, critica Martínez.

Sobre esto, la dirigenta reconoce y valora la creación de una fiscalía en la universidad para llevar estos casos, pero mira con preocupación el hecho de que posiblemente “los casos actuales van a pasar a nuevas manos”.

“Tenemos que poner premura y prioridad a los casos que ya están, porque imagínate todo el tiempo que va a pasar en que se instale esta nueva institucionalidad y que esté el presupuesto para que la cantidad de fiscales sea idónea para todos los casos”, remarcó.

Foto: Facultad de Derecho, U de Chile

Desvinculación de profesores

El nombre del abogado y ex presidente del Tribunal Constitucional, Carlos Carmona, sonó bastante durante el “mayo feminista”, debido a las denuncias por acoso sexual de parte de su ayudante Sofía Brito. El académico, que se transformó en el rostro insigne de los docentes cuestionados por prácticas machistas, finalmente renunció a su cargo el 29 de agosto de 2018. 

Sin embargo, ese no ha sido el mismo destino de otros profesores denunciados. Es más, la imposibilidad de desvincularlos o las bajas sanciones por parte de los reglamentos universitarios, son unos de los temas donde menos se ha avanzado, coinciden las dirigentas en conversación con El Desconcierto.

Un caso muy gráfico de esta situación es el fallo de la Corte Suprema respecto a la desvinculación del docente de la U. Austral, Alejandro Yáñez. En diciembre pasado, el tribunal indicó que el despido del académico era “un acto inmotivado y, por lo mismo, arbitrario”, a pesar de las denuncias que pesan en su contra.

En su momento, el sujeto fue sancionado por la universidad con el traslado hasta otra unidad en Calbuco durante dos años, periodo que está pronto a cumplirse. “Esa persona seguramente va a volver a sus labores normales. Volverá a estar en la Facultad de Ciencias. Va a estar en el mismo espacio que la persona que acosó”, comenta con preocupación Consuelo Sarmiento, una de las voceras de la movilización en la U. Austral.

La misma dirigenta cuenta que en la Facultad de Artes Integradas vivieron una situación en la misma línea, donde dos profesores resultaron sancionados mediante el reglamento interno, pero no fue posible desvincularlos.

En la UC el panorama es el mismo. Según la vocera, en la institución continúan haciendo clases profesores denunciados con procesos abiertos. “En algunos casos los docentes son suspendidos, que es como estar de vacaciones para ellos”, acusa la joven, apuntando a que los académicos en esta situación continúan recibiendo su sueldo.

La vocera de la asamblea en la U. de Chile coincide con la postura de sus pares. “Si bien hoy se manifiestan voluntades de que hay que desvincular a los profesores cuestionados, eso queda en manos de personas que son del mismo estamento y que la mayoría de las veces son muy conservadoras. Tienden a dudar bastante de los relatos de las y los estudiantes. Ahí se produce un abuso de poder, porque al final es el testimonio de un estudiante versus un colega”, reclama Martínez.

Avances en educación no sexista

Otro de los puntos que puso sobre la mesa la movilización feminista fue la exigencia de una educación no sexista, entendiendo que hoy existe una rígida división entre lo que se espera de los hombres y de las mujeres en términos académicos basado en estereotipos de género.

En este punto, las jóvenes también exigieron mayor presencia de autoras mujeres en los planes de estudio o la desfeminización de carreras como párvulos o enfermería. Asimismo, pidieron que se erradicaran las conductas machistas del aula y que se utilizara lenguaje inclusivo en las cátedras.

Respecto a este punto, la vocera de la UC comenta que actualmente existe una mesa de educación que se encuentra trabajando en este tema, pero que no se han visto avances concretos. “Allí se revisarán temas como la modificación de la “Impronta UC” (perfil de egreso), la diversificación de la bibliografía o la reestructuración de cursos antropológicos”, indica Pinto.

Desde la Comité Paritario Género y Diversidad de la U. Austral indicaron a El Deconcierto que ya han “incorporado optativos de formación general en temáticas de género, cuestión que se venía implementando desde el 2018 y que se ha mantenido y aumentado. Finalmente, se está terminando de diseñar una serie de talleres sobre género que se impartirán a todos los estamentos de la comunidad universitaria”.

En la U. de Chile, la instancia encargada de estas materias fue nombrada “mesa de modelo educativo”. “Es un trabajo de muy largo plazo y esa mesa ha sesionado en muy pocas ocasiones, porque todos esos avances que son sumamente importantes quedaron sujetos a espacios que no han sido periódicos“, comenta Martínez.

Cabe destacar que la institución estatal realiza hace algunos años cursos de formación general en relación a temáticas de género en la Casa Central. Esta es una iniciativa de la Dirección Igualdad de Género, órgano que viene trabajando el tema desde antes de las movilizaciones feministas, pero que vio robustecido su quehacer luego de estas.

“El petitorio claramente no se ha cumplido en un 100% porque cosas que estaban firmadas hoy no se están cumpliendo. En ese sentido, hubo mucho trabajo delegado a mesas de trabajo, pero como asamblea no tuvimos la capacidad orgánica de llevar representantes a todas ellas para presionar que sesionarán de acuerdo a lo acordado”, agrega la dirigenta.

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