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Bienes Comunes

OPINIÓN | Medidas urbanas, movilidad y cuarentena: La democracia también se juega en esta coyuntura

Por: Lake Sagaris / Laboratorio de Cambio Social / Publicado: 27.06.2020
Vecinas y vecinos de Bellavista piden una mejor distribución de calles y veredas. Foto: Laboratorio de Cambio Social /
El funcionamiento de la democracia y de los derechos políticos puede hasta prevenir hambrunas y otros desastres económicos. Los gobernantes autoritarios, quienes raramente son afectados por hambrunas (u otras calamidades económicas similares), tienden a carecer de incentivos para aplicar medidas preventivas en el momento justo. No es sorprendente, por lo tanto, que, en la historia del mundo, ninguna hambruna ha ocurrido en una democracia funcional, sea ésta rica o relativamente pobre*.

Falta tiempo para contar con estudios comparativos rigurosos y profundos, pero ya tenemos comparaciones que subrayan lecciones claves para este momento, cuando el Covid-19 arrasa con estructuras y creencias, y muchas vidas, y Chile está entre los más afectados. Algunos observan la importancia de las mujeres en el liderazgo de algunos de los países que mejor han ido resolviendo las múltiples crisis asociadas al Covid-19 , particularmente Jacinda Ardern de Nueva Zelandia, y Angela Merkel de Alemania.

Claramente, no es un tema de ideología política, pero la capacidad de resolver la crisis sí tiene mucho que ver con la calidad de la cultura y la institucionalidad democrática. Una comparación de dos regiones de Italia, por ejemplo, extrajo lecciones centrales que aún no se han aplicado en Chile. La región de Lombardía, una de las regiones más ricas y productivas de Europa, sufrió 35.000 casos y 5.000 muertes, en una población de 10 millones, en tanto, con 5 millones, Veneto tuvo solo 7.000 casos y 284 muertes.

A pesar de las acusaciones de las autoridades, los datos fidedignos revelan que el problema no somos los chilenos: en general estamos respetando la cuarentena, salvo empresas que están obligando a sus empleados a trabajar y personas quienes salen por necesidad. Al no responder con una estrategia bien fundamentada, como Lombardía, Chile corre tras el virus en vez de prevenir. Falta aplicar cuatro lecciones:

  • Un sistema extenso de testeo de casos con y sin síntomas.
  • Un sistema de “trazado” que sale a buscar casos, en hogares y barrios. A falta de kits de testeo, cuarentenas voluntarias.
  • Prioridad para un diagnóstico y luego los cuidados resultantes en el hogar, sin obligar a personas enfermas a ir a los CESFAMs y centros de salud, como se está haciendo en Chile. Las muestras y atenciones se realizan en los hogares.
  • Cuidados especiales para trabajadores esenciales, definidos como de salud, farmacias, hogares de adultos mayores, y la cadena alimenticia. Incluso proveerles de escuelas y salas cunas especiales en algunos países. No está claro si esto ocurrió en Italia.

¿Hora de corregir?

Contrastan los enfoques aplicados en Chile: mensajes en la prensa y entregas de datos falsos, que pasaron a ser el centro del debate público y las respuestas a la enfermedad. Una distracción necesaria, ya que, sin datos confiables, no hay confianza, no hay planes confiables, y se hace imposible aunar voluntades.

Pero ha sido una distracción mortífera, no obstante, que está costando vidas y costarán muchas más, hasta que basemos nuestras decisiones en los mejores conocimientos. Esto requiere flexibilidad, consulta, colaboración para que funcione. Pero hay falencias adicionales relacionadas con un urbanismo que se maneja desde un gobierno nacional, sin sensibilidad ni dedos para el piano, mientras muchos municipios trabajan sin los recursos necesarios.

De los cuatro factores de éxito citados, hay dos donde Chile no muestra avances significativos: el de llevar el trazado y tratamiento para las personas a sus casas, y el cambio del foco de atención desde centros de salud — altamente contaminados y congestionados — hacia la red de prevención primaria y la comunidad.

Frente a un gobierno nacional enfocado en ventiladores y gestos mediáticos, esta semana hasta el Congreso chileno optó por apoyar la estrategia propuesta por una amplia coalición de expertos y ciudadanía. La Resolución 1126 es tremendamente importante, tanto para superar elCovid-19, como para la democracia chilena. En su primer artículo observa que es esencial “integrar a la atención primaria de salud como eje central en la estrategia para enfrentar la pandemia”. Y reconoce, que:

“La contundente evidencia científica disponible da cuenta que la estrategia eficaz para enfrentar el coronavirus, consiste en salir a buscar los casos, es decir, testear, trazar y aislar a las personas contagiadas, junto con tener un seguimiento de todos los enfermos deCovid-19. Estas medidas deben estar acompañadas con el cierre oportuno de ciudades o cuarentenas efectivas, para que la propagación del SARS-CoV-2 disminuya”.

Propone, además, como lo han hecho sendos expertos:

  • Reemplazar la entrega de cajas con subsidios directos.
  • Condonar el pago de servicios básicos mientras dure la emergencia sanitaria.
  • Darles el apoyo necesario a los municipios para múltiples programas sociales.
  • Basar la fiscalización de la cuarentena en los derechos humanos,
  • Garantizar la salud para personas migrantes en situación irregular,
  • Entregar los datos como se debe.
  • Establecer un plan de salud mental, para niñes y adolescentes.

Si no es una ley, ¿por qué importa?

En crisis, lo primero y lo más importante es movilizar la inteligencia colectiva y la capacidad cívica, incluyendo las organizaciones ciudadanas. Estas, especialmente las juntas de vecinos y otras organizaciones territoriales son “trabajadores esenciales”, organizando ollas comunes, huertas y espacios de trueque y otras solidaridades.

Desde el 18 de octubre, los acontecimientos han ido desnudando las terribles falencias de una institucionalidad que carece de las mínimas garantías y resguardos democráticos, y así la perciben los chilenos. Un estudio global revela que la mayoría (70%) de la gente en otros países está satisfecha con la respuesta de su gobierno al Covid-19. Pero en Chile no es así. Los más críticos son Chile (39%) y Brasil (34%). Hasta un 75% de los chilenos cree que su gobierno solo sirve a una minoría.

Frente a esta realidad, y mientras no haya correcciones de fondo, en esta crisis son vitales los consensos amplios. Mantener una respuesta bélica, de “guerra” contra el virus, con soldados armados en las calles y castigos cada vez más feroces a las personas vulnerables, solo incentiva el conflicto, el miedo, el esconderse. Aterradas por las amenazas y la estigmatización, la gente enferma a veces ni habla con sus vecinos, situación que tiende a subir, no bajar, los riesgos.

Si los que actualmente controlan el Estado no son capaces de responder adecuadamente y según los conocimientos disponibles, nos toca al resto de la sociedad organizarnos para cuidarnos mutuamente. No hay nada más importante en este momento.

“Burbujas”, CicloRecrevía y “Calles Completas” para reducir estragos de la cuarentena

Los números actuales indican que la cuarentena, las mascarillas y distanciamiento serán una parte habitual de cualquier salida, para un buen tiempo más. Por lo mismo, se está haciendo urgente estrategias sensibles, de minimización de riesgo. Ya hablamos de los riesgos para la salud, incluyendo el sistema inmune, del encierro de la cuarentena. Es, y va a ser cada vez más importante poder salir y disfrutar del aire libre, como el espacio más seguro para evitar el contagio.

Melissa Hawkins, experta en salud pública, habla de la importancia de estrategias de reducción de riesgo, para evitar un estallido de conductas dañinos. Con cuidado y una buena gestión, en manos de civiles y no de militares, es posible dedicar calles en sectores residenciales a juegos y paseos que mantienen el distanciamiento social y otros resguardos. Volver a abrir parques y plazas también ayuda a reducir el estrés y el daño mental y físico, siempre con mascarilla y distanciamiento. Otra medida que permite vida social con distanciamiento y mejora la salud sonlas huertas urbanas, las que pueden suplemental carencias alimenticias también.

Hawkins habla también de crear “burbujas” que unen personas de diferentes hogares. Esto ya está ocurriendo en Chile, entre gente que lleva más de tres meses en cuarentena.

Las iniciativas como CicloRecreovía, tan recomendadas por expertos en salud, se están haciendo imprescindibles como una forma de bajar la presión de cuarentena a un nivel manejable, sin arriesgar aglomeraciones que pueden convertirse en megacontagios. Incluso NACTO, la Asociación Nacional de Autoridades de Transporte de ciudad (EEUU), no solo ha elaborado una caja de herramientas para estos tiempos tan difíciles, incluyen una serie de medidas para resguardar la salud al mismo tiempo que se garantiza el derecho democrático a protestar y expresarse.


*  Amartya Sen, Development as Freedom (1999).

Lake SagarisPhD Planificación urbana y comunitaria, Profesora Ingeniería de Transporte e investigadora Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), Centro de Excelencia en Transporte Rápido BRT+, Pontificia Universidad de Chile.

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