Opinión | Humedales Urbanos, la hora de salvarlos

Por: Alfonso De Urresti L., presidente Comisión de Medio Ambiente / Publicado: 31.07.2020
Foto: Humedales Urbanos Plataforma Interactiva /
La Ley de Humedales Urbanos es la primera norma que define, reconoce, regula y busca proteger a este tipo de ecosistema. Su promulgación sienta un precedente de una política pública que pone la conservación antes que el “desarrollo” entendido como mucho fierro y cemento a costa de la naturaleza. Sin duda nuevas miradas y nuevas generaciones, que avizoran un futuro ambientalmente complejo, han logrado instalar una mayor sensibilidad y priorizar los valores de la sustentabilidad.

Cuando iniciamos el proceso de elaboración de la ley que buscaba la protección de humedales urbanos hace unos cuatro años atrás, este parecía ser un tema que no interesaba a muchos, al menos desde la política. Pero era evidente que en la sociedad civil esta temática si concitaba atención, especialmente en algunas regiones. Supimos que desde la academia también los humedales eran objeto de estudio.

Sin embargo, otros antecedentes y testimonios nos decían que en muchos lugares los humedales eran rellenados con basura o restos de construcciones, o que las inmobiliarias los “urbanizaban” para favorecer la expansión de las ciudades, con la “vista gorda” o el beneplácito de municipios y otros organismos responsables de los procesos del ordenamiento territorial. Aparentemente a nadie le importaban los humedales, muchos de los cuales, incluso, recibían otras denominaciones.

Pero, la verdad es que este “desprecio” o “indiferencia” hacia estos cuerpos de agua,  no era completamente cierto. De hecho, pudimos verificar que fue en el gobierno del Presidente Allende que se había suscrito la Convención sobre Zonas Húmedas de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de las Aves Acuáticas, en Ramsar, Irán, el 2 de Febrero de 1971. Pero pese a este importante hito, esta convención solo fue ratificada y promulgada, en un país sin Parlamento, en septiembre de 1980, a través del D.S. N°771 de 1981, del Ministerio de RREE. O sea, una década después.

Pero los tiempos y las circunstancias cambian. Y como casi siempre, el cambio vino de la mano de las comunidades que comenzaron a apreciar a los humedales, a verlos de otra forma, al notar que eran muros de contención ante salidas de mar, que pese a todo sus aguas siempre se terminaban purificando y que además captaban parte importante de las lluvias y evitaban anegamientos. Empezaron a cuidarlos y a preocuparse de que no los dañaran. Algunos municipios también les prestaron atención. Pero no había norma. No la hubo por mucho tiempo.

Esa es la importancia de la Ley de Humedales Urbanos. Que es la primera norma que define, reconoce, regula y busca proteger a este tipo de ecosistema y que sienta un precedente de una política pública que pone la conservación antes que el “desarrollo” entendido como mucho fierro y cemento a costa de la naturaleza. Sin duda nuevas miradas y nuevas generaciones, que avizoran un futuro ambientalmente complejo, han logrado instalar una mayor sensibilidad y priorizar los valores de la sustentabilidad.

Que se haya aprobado el Reglamento de la Ley 21.202 es un nuevo paso en una dirección que ya es irreversible. Porque es tiempo de salvar los humedales urbanos.

Se aprueba el reglamento para comenzar a aplicar plenamente la Ley de Humedales Urbanos

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