“Soy una ser viviente como cualquier mortal de este país. Me preparé como defensora de los Derechos Humanos y educadora en salud en los años 90. Me formé como monitora en prevención del VIH/SIDA cuando entré a una organización en defensa de las trabajadoras sexuales”, señala de entrada la líder de una señera organización que vela por los derechos de las trabajadoras sexuales y que poco a poco va ganado espacios de reconocimiento público. “Recuerdo que corríamos distintos lados, en ese tiempo, principio de los años 90, hacíamos mucha incidencia política, hablábamos con las autoridades, llegábamos a los altos mandos de Carabineros para denunciar los atropellos y abusos de autoridad que vivían las trabajadoras. Nos coordinábamos directamente con las Generalas de Carabineros Mireya Pérez y Georgina Ayala. Ellas fueron unas grandes colaboradoras en el trabajo nuestro, nos ayudaron a luchar contra el abuso policial. Ellas como mujeres nos apoyaron muchísimo, tal vez por eso duraron poco en su labor porque estaban haciendo alianzas con mujeres que ejercían el trabajo sexual”, denuncia Herminda, recordando tantas batallas por la dignidad y los derechos laborales de las trabajadoras sexuales.

Ya han sido más de 25 años de trabajo, formación e información. Tiempo de arduo aprendizaje y encuentros con múltiples autoridades políticas. Muchos años donde reciben apoyos y solidaridad de varios pero nulos o escasos avances en lo que ellas demandan abiertamente: La regulación del trabajo sexual en Chile. La creación de leyes y marcos regulatorios que garanticen sus derechos y obligaciones laborales permitiendo así reconocimiento social del trabajo sexual, sumado a una vida libre de estigma y discriminación.

En estos últimos días, Fundación Margen ha logrado reunirse con el senador Alejandro Guillier, quien les planteó su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones políticas, legales y culturales a sus demandas. Del mismo modo, la mismísima presidente Michelle Bachelet escuchó sus demandas en medio de un acto público, encargando a la Subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Fríes, articular una propuesta política entre el Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Salud para avanzar institucionalmente en la regulación laboral y en el resguardo de los Derechos Humanos de las trabajadoras sexuales.

Para conocer y reconocer la historia de esta aguerrida organización y los entretelones de la lucha política–social de las trabajadoras sexuales locales, conversamos con Herminda González, Presidenta de Fundación Margen, institución nacional integrante de la Red Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras Sexuales y de la Plataforma Social en VIH/SIDA y Derechos Humanos.

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Dirigentas de Fundación Margen junto a Michelle Bachelet.Noviembre 2016

Son muchos años de trabajo en políticas públicas, Herminda, buscando regular el trabajo sexual y educando en la prevención del VIH/SIDA. ¿Por qué deciden realizar trabajos en prevención del VIH/SIDA?

Porque estábamos tildadas de foco de infección, entonces, nosotras, queríamos que nuestras compañeras no adquirieran el VIH/SIDA o una Infección de Transmisión Sexual ITS. Ese fue nuestro primer enfoque, luego realizamos el Primer Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales y vinieron mujeres de distintas regiones y comenzamos a armar una organización a nivel nacional, la que tuvo como nombre “Asociación Pro Derechos de la Mujer Ángela Lina”. En 1994 conseguimos la personalidad jurídica para la organización y en 1995 realizamos el Primer Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales.

Ángela Lina es el nombre que lleva el departamento de ITS del Centro de Diagnóstico del Hospital San José…

Exactamente, lleva el nombre en memoria de una compañera asesinada por un cliente. Fue una iniciativa compartida junto a la matrona Carmen Garcés. En memoria de la organización y de la compañera Ángela Lina.

¿En qué minuto de tu biografía e historia de vida decides reunirte con otras compañeras? ¿Cómo te involucras en el trabajo social en pro de los derechos de las trabajadoras sexuales?

Me involucraron. En ese tiempo yo administraba un negocio que se llama Loi en Blanco Encalada frente al Club Hípico. Eso ocurrió desde el año 92 al 94. Yo administraba ese negocio y ahí había muchas trabajadoras sexuales que iban a la parroquia Sangrados Corazón de Estación Central donde las recibía Monseñor Alfonso Baeza y les ofrecía cursos de manualidades, peluquería, moda. Ellas llegaban con sus cuadernos y me los mostraban. Yo siempre les preguntaba por los estudios. Recuerdo que en ese tiempo había una compañera que se llamaba Patricia y me dice: “Herminda, usted podría ir porque es una buena líder, usted es buena patrona”. Yo nunca les dije que no era patrona, solo encargaba, porque yo finalmente era igual que ellas. Recuerdo que me dicen que estaba naciendo una organización, se encontraban estudiando los estatutos para armar una agrupación de trabajadoras sexuales y el padre Baeza las estaba ayudando a constituirla junto a la socióloga Teresa Lastra.

¿Qué les dijiste tú?

Les dije que no tenía tiempo porque el negocio me demandaba mucho. Pasó una semana, pasó otra y llega la Patty un día, me dice que si le puedo dar permiso para que las personas que estaban haciendo esta organización, reuniendo a las mujeres, incentivándolas para participar en la organización, vinieran a hablar con las mujeres al negocio para que se organizaran. Yo les dije que sí, que no había ningún problema y ahí aparece Eliana Deltone. Así conocí a mi gran amiga y compañera de lucha, junto a Teresa Lastra. Las organizadoras del encuentro me piden permiso para hacer la reunión y yo las dejé sola en el camarín con las mujeres del local. Yo a las mujeres las veía como pares, no como externas, porque yo también había trabajado en la noche como bailarina. Me quedé en el bar y ellas tuvieron una reunión de una hora y media. Entonces cuando comenzó a llegar la clientela, terminó la reunión. Eliana y Teresa se acercan para despedirse y me dice, textualmente: “Nos han hablado muy bien de ti, nos dicen que eres una muy buena jefa. Tú eres una más de ellas, nunca las discriminas”. Entonces, les digo que yo había vivido de este trabajo y así le había dado de comer a mis hijos. “Somos todas compañeras de trabajo”, les dije. Y así enganchó conmigo la Eliana Deltone y me invitaron a conocer el lugar en la Parroquia Sagrado Corazón, me decían que fuera a participar, que era bonito.

¿Y participaste?

No fui en ese momento. Pasó el tiempo y llega la Patricia nuevamente llorando y me dice que una amiga estaba enferma grave en el Hospital José Joaquín Aguirre. Sentí una cosa en el corazón, como que si a esa persona la hubiera conocido mucho antes, de siempre. Me dijeron que ella estaba hospitalizada porque le habían sacado un riñón y necesitaba muchos donadores de sangre. Yo entre la pena y la risa, le digo: “Y tú crees que mi sangre sirva si debe estar más contaminada”. Ella me dice que toda la sangre sirve porque la examinan. En el hospital me encuentro con la Tere Lastra y un grupo de trabajadoras sexuales, cantidades de mujeres, que estaban ahí para dar sangre. Estaban mujeres que trabajaban en la calle, en café, en nigth club, en topless, mujeres muy diversas. Yo me acerco a la Teresa y le digo que como está la persona enferma. Me dice que mejor, que todas las mujeres que estaban ahí dieron sangre pero que la familia de la enferma no sabe que su familiar es trabajadora sexual. La familia se enteró ahí, no quería saber nada de nosotros porque éramos todas putas. Entonces Tere me hace la invitación si quiero conocer la Parroquia. Yo acepté. En medio de la visita pude ver a la persona enferma, Eliana, y sentí la culpa que no haberla atendido. Entonces me fui con la Teresa Lastra y había muchas personas, una especie de Té Club.

¿Qué te pareció el lugar, las personas que estaban ahí?

Me encantó estar ahí, tanto así que el martes siguiente que se volvían a reunir, regresé solita. Luego del día jueves siguiente volví a ir y ahí me invitan a participar en la Pastoral Obrera en un Taller de Alcoholismo y Drogadicción. Yo me metí en ese taller y me puse a realizar talleres de drogas y alcohol en todos los lugares, recorriendo distintos espacios. Yo creo que ahí partió mi potencial de líder. Yo les hablaba a las compañeras del daño que les hacía el consumo de drogas y alcohol, sustancias que las hacía gastar todo su dinero. Yo creo que ahí comenzó mi liderazgo porque hablaba con convicción, les hablada del daño que teníamos nosotras, así me involucré y comencé a participar.

En ese contexto conociste al sacerdote Alfonso Baeza, coméntanos, ¿cómo fue esa primera conversación con él, qué te dijo, qué importancia tiene él en la conformación de la organización de trabajadoras sexuales?

Yo creo que como el padre no habrá ningún otro, para nosotras era nuestro padre, nuestro guía espiritual, el amigo con el que podías conversar de todo hasta del trabajo sexual y no te recriminaba en nada. El padre Alfonso fue importante por como llevó la lucha de los Derechos Humanos en el tiempo de la dictadura, mucha gente ayudó, nosotras creemos, yo cree personalmente, que nosotros seguimos la línea de él, en este caso la defensa de nuestras compañeras. Nuestra lucha nace con él, por su impulso.

¿Y cómo era tu relación personal con él?

Éramos muy amigos con el padre, yo podía estar una hora en su oficina relatándole los logros que habíamos conseguido, le contaba mis penas, si teníamos algún problema en la organización le pedíamos ayuda. El siempre nos apoyó en las buenas y en las malas. Mi relación con él y con mis hijos fue hermosa porque el padre bautizó a mis hijos, me casó por la iglesia, un tiempo antes de morirse me casó por la iglesia sin estar casada por el civil. Me dio su bendición, me decía que yo no me podría quedar soltera sin la bendición de Dios. Yo he sido siempre católica, he participado pero en otra iglesia, no esta iglesia que conozco hoy día. Yo tenía una relación de amiga con él. Hasta el día de hoy se me caen los lagrimones cuando me acuerdo del padre Alfonso Baeza.

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Primera escuela de formación de monitoras en prevención en VIH/SIDA. Junio 1998.

El cura Baeza tampoco buscaba que ustedes cambiaran de vida…

Nunca, nos asumía como tales. Yo me acuerdo que cuando el padre murió todos hablaron en el cementerio y yo hablé al final porque él había hecho tremenda hazaña con las trabajadas sexuales de Chile. El hizo una obra en nosotras. En todas las acciones que hicimos, trabajo de concientización con los policías, él siempre estuvo ahí, nos ayudó a poner Recursos de Amparo por nuestras compañeras. No habrá ningún cura como el padre Alfonso.

¿Tuvo problemas con la iglesia más conservadora?

Sí, claro. Yo me acuerdo que una vez cuando estábamos con él nos contó que otros curas le habían dicho que él era el “cabrón de las trabajadoras sexuales”. Sus propios colegas lo tomaban para la risa o se mofaban de él. Pese a las restricciones, el padre nunca nos dejó de apoyar. El padre es socio fundador de Fundación Margen, participaba de las reuniones ordinarias, la autoridad máxima que nosotras teníamos en nuestras actividades era el padre Alfonso Baeza.

En esta historia que tiene más de 25 años, trabajando contra la discriminación y el estigma, ¿qué rol cumplía en esos primeros años el tema del VIH/SIDA? ¿Cómo se enfrentaba?

Fue complicado porque desde un inicio a las trabajadoras se nos tildó de foco de infección, entonces, el tema del VIH/SIDA asustaba, lo mismo que a los homosexuales porque para la gente las “putas y los homosexuales eran los sidosos”. Nosotras teníamos mucho miedo que las compañeras adquirieran el VIH por no cuidarse, no se conocía el manejo del preservativo, no se sabía de qué material era, si era eficaz o no, entonces nos tuvimos que preparar como monitoras y la persona que nos preparó fueron las matronas Carmen Garcés e Irene Acevedo. Recuerdo que antes me había preparado en el Instituto de la Mujer donde estaba Mariela Cortez, ellas había armado a un grupo de mujeres a través de un proyecto grande. Hicimos un trabajo en comunidad. Ellas nos pasaban el auditorio donde atendían a las trabajadoras sexuales y nosotras aprovechábamos de dar talleres educativos, comenzamos a utilizar talleres entre pares. Nosotras conocíamos el lenguaje, entonces, nos comenzamos a entender con las compañeras. Comenzamos a realizar un trabajo buscando la mejor manera de llegar a nuestras pares en un manual con las prácticas sexuales junto a las compañeras de las saunas que en ese momento estaban en apogeo. Ese manual lo repartíamos por todos lados y le pusimos “Manual de las Fantasías Sexuales”.  Después hicimos el manual más bonito, le pusimos color, hasta del día de hoy usamos ese manual para que las compañeras no sean tan penetrativas y tengan otras alternativas, usando siempre el condón, porque no existe otra alternativa.

Desde que ustedes comenzaron a organizarse el VIH/SIDA ha ido cambiando, nosotros y ustedes también han cambiado, existe mucho más información, ¿cómo ves el trabajo específico con las trabajadoras sexuales, ha cambiado?

Ha ido cambiando pero el estigma y la discriminación permanecen, igual si se enteran que una compañera vive con el VIH/SIDA comienzan los murmullos. Antes cuando una compañera era detectada por VIH le retiraban el carnet de sanidad, no las dejaban trabajar, aunque igual trabajaban escondidas.

¿Ya no existe ese carnet?

Existe pero es voluntario, no le obligan a pasar el control de salud sexual. Ha sido una lucha histórica de las trabajadoras y las dirigentes de ese tiempo porque las compañeras no querían pasar por el control sexual. Existía estigma y discriminación, por eso nos negamos, porque nosotras no éramos un foco de infección, el VIH/SIDA es una pandemia que puede afectar a cualquiera en una conducta de riesgo. Antes se encasillaba a las trabajadoras sexuales, los grupos gays y qué decir de las trans. Ha ido cambiado, se ha ido hablando más el tema, pero lo que yo no he visto en la televisión es una representación propia, siempre ponen a un famoso o a un actor conocido hablando de la temática pero no incluyen a las Personas Viviendo con VIH/SIDA, esos compañeros y compañeras tienen mucho que entregarnos.

¿Existen personas públicas trabajadoras sexuales que vivan con VIH/SIDA?

Nos tocó un caso, una dirigente de Rancagua que se fue a trabajar a Valparaíso. Cuando supimos la acompañamos, la abrazamos, lloramos con ella. Fueron como tres casos puntuales de dirigentes de regiones. Lamentablemente, la primera compañera llegó muy tarde a los tratamientos, no duró más de un año viviendo con VIH/SIDA y le dio una neumonitis. No tuvimos un rostro visible de trabajadoras sexuales viviendo con VIH/SIDA, aprendimos de las compañeras que asumían su condición, las compañeras trans, del VIVO POSITIVO, todos los movimientos de las organizaciones sociales, cuántos otros que conozco. Hoy con todos los adelantos y los medicamentos veo a mis compañeras positivas vivitas y coleando.

Ha existido una política de alianza de las trabajadoras sexuales con la diversidad sexual pero ha sido compleja la alianza con grupos feministas radicales que critican el trabajo que ustedes realizan. Hace poco ustedes publicaron una carta dirigida a las compañeras feministas escrita por las trabajadoras sexuales agrupadas en la Red Latinoamericanas y del Caribe…

Sí. Nosotras igual en los encuentros que tenemos como Red Latinoamericana y del Caribe nos reunimos en distintos países para debatir distintos temas, en uno de ellos debatimos el tema del feminismo. Nosotras la mayoría somos feminista, yo me considero feminista suelta, a mi manera. Nosotras nos preguntamos: ¿Por qué no nos quieren las compañeras feministas abolicionistas, porque tienen que decidir ellas por nosotros, por qué ellas piensan que somos víctimas del trabajo sexual, qué les pasa con nosotras, por qué nos dividen como mujeres, entre las buenas y las malas? Ellas son las buenas y nosotras las malas. Si nosotras reivindicamos los derechos de las mujeres y de todas las mujeres, aquí no existen grupos exclusivos de mujeres, si nosotras tenemos que defender nuestros derechos no podemos separar nuestros trabajos. Yo creo que las compañeras feministas nos dividen. Tampoco les podemos decir que entiendan de la noche a la mañana que esto es un trabajo, se trata de un proceso de educación de toda la sociedad. A nosotras nos molesta que ellas quieren decidir por nosotras porque nosotras somos dueñas de nuestro propio destino, cada cual busca su propio destino, ellas piensan que nosotras no razonamos, que no tenemos otra cosa que ejercer el trabajo sexual, si nosotros no somos las 24 horas trabajadoras sexuales, tenemos otros roles sociales como madres, dueñas de casa, abuelas. Tenemos nuestros derechos como mujeres, tenemos nuestras responsabilidades como apoderadas, tenemos responsabilidades como vecinas, no porque ejercemos el trabajo sexual perdemos nuestros valores, nuestros padres nos educaron bien, las circunstancias de la vida nos llevó al comercio sexual pero siempre se nos está estigmatizando.

Ustedes han participado en muchas actividades feministas, entre ellas el Día Internacional de la Mujer, ¿han tenido algún diálogo formal o directo con agrupaciones feministas?

Diálogo directo con las feministas en Chile no, pero con las únicas compañeras feministas que hemos trabajado son con las compañeras del Fondo Alquimia, ellas nos conocen de años, desde que nos organizamos. Ellas nos han apoyado para nuestro trabajo en regiones, también hemos trabajado con las compañeras del Instituto de la Mujer, pero no existe más relación con otros grupos. Aquí están todos los grupos segregados, no existe el feminismo que conocí en los años 80 donde estaba Margarita Pisano, la Karena Pérez, Las Clorindas, ahora cada cual está a su manera, se juntan para el 8 de marzo, en la reivindicación contra la violencia hacia la mujer. No nos han invitado a una asamblea sobre feminismo.

Ustedes están en una fuerte campaña de incidencia política para que se reconozca el trabajo sexual como un trabajo. ¿En qué va esa campaña?

Lo primero que estamos haciendo es concientizar a las compañeras trabajadoras sexuales de la importancia de estar organizadas y la importancia de la regulación del trabajo sexual. Las mujeres trabajadoras sexuales son mujeres adultas que han decidido trabajar en esto pero todavía existe el estigma y la discriminación en las familias.

¿Con cuántas trabajadoras sexuales se relacionan ustedes?

El año pasado llegamos a 4.600 mujeres trabajadoras sexuales en nuestras salidas a terreno y las compañeras que vienen acá. Existe un trabajo directo con las trabajadoras, una vez al mes tenemos asamblea con las compañeras, el último viernes del mes nos juntamos para tratar temas políticos, ver qué está pasando en la actualidad, analizando la represión que ahora se instala en las cámaras de vigilancia donde ahora todos estamos mirándonos a todos. Ahora intentan desagregar a las compañeras, tirarlas a la periferia de Santiago, por eso estamos incidiendo con los políticos, diputados, senadores, ministros, igual los van sacando, tenemos que hablar varias veces, hemos conversado con varios alcaldes, igual es más amigable conversar con alcaldes de regiones, con organismos estatales de regiones que los centrales, son menos burocráticos. Hemos tenido reuniones con la alcaldesa Tohá, con sus asesores, con el Intendente Orrego. Las autoridades dicen que se debe regular el trabajo sexual pero no sabemos cuándo y cómo.

Mientras ellos te dicen “queremos regular”, la misma alcaldesa Tohá te entrega un reconocimiento por dirigente comunitaria, igual permanece la represión institucional a través de las cámaras de vigilancia…

Claro, según ellos es para ahuyentar a los delincuentes y el narcotráfico, pero lo mismo hacen con las compañeras que tienen un punto fijo, han ahuyentado a los clientes y las compañeras están quedando cesantes, entonces, de qué regulación me están hablando, por una parte te galardonan pero por otra te apuñalo por la espalda.

En este minuto un tema sensible es la inmigración, ¿cómo lo están abordando desde el trabajo sexual?

Nosotras acogemos a las mujeres trabajadoras sexuales migrantes, con asesoría legal, con derivación al Instituto Nacional de Derechos Humanos. Las compañeras saben que cuentan con nosotras si quieren hacer una denuncia o demanda contra los Carabineros. Ellas saben que el carnet de sanidad no es requisito, esa información la entregamos en nuestras salidas a terreno

¿Qué más realizan en las salidas a terreno?

Les hablamos de la organización, le informamos que participación tuvimos en la Red Latinoamericana y del Caribe, por qué fuimos a este encuentro, bajamos así información, nosotras no guardamos la información. Desde aquí vamos a los café, a los Club, repartiendo condones, información, actividades que no nos financia nadie pero lo hacemos con la convicción que podemos avanzar, de querer ser un país más justo e igualitario, eso lo tenemos que hacer entre las pares.

Hace un tiempo presentaste un libro, “Haciendo de Puta” de Melissa Gira Grant en la Galería Metales Pesados. ¿Cómo ves el trabajo cultural, artístico y creativo en relación al trabajo sexual?

Sentí un honor estar sentada junto a tremendas presentadoras como María Emilia Tijoux y Alejandra Castillo. Yo hablé lo que sabía, por qué hicimos el diálogo en español, lo mismo que la compañera cuenta en EE.UU. es lo que pasa aquí en Chile. Fuimos leyendo el libro y lo fuimos comentando, lo trabajamos en conjunto, fue bonito porque hemos ido aprendiendo y nos fuimos involucrando en la escritura porque se trató de un trabajo en equipo, un trabajo de pares. Me impresionó la cantidad de gente, particularmente de jóvenes. Yo hablaba la realidad, hablada de lo que vivimos las trabajadoras sexuales, me sentí como una diva y eso que yo no era la autora del libro sino que una comentadora no más.  Siempre cuando me han galardonado o recibí el Premio Elena Caffarena, yo invité a mis compañeras porque se trata de un trabajo en conjunto, es un premio para todas por una lucha histórica que llevamos, de las que no están, de las que estuvieron, esos nos enorgullece porque siempre nos han visto como las putas analfabetas, que no teníamos conocimiento de nada, pero mira cómo hemos crecido las putas. Ahora puedo hablar, ahora puedo decir porque nos estigmatizan cuando nos tratan de prostitutas. Ahora nosotras podemos decir que nos consideramos trabajadoras sexuales porque estamos haciendo un oficio, estamos presentando un servicio, no estamos vendiendo el cuerpo.

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Nancy Gutiérrez, Niki Raveau, Alejando Guillier, Víctor Hugo Robles y Herminda González. Noviembre 2016

El cuerpo es de ustedes…

Exactamente.

Hace unas semanas nos reunimos con el senador Alejandro Guillier en el Ex Congreso Nacional para dialogar sobre las demandas de la diversidad sexual, las luchas transexuales y el trabajo sexual en Chile. ¿Qué te pareció ese encuentro?

Muy positivo porque el senador Guillier nos escuchó y manifestó su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones políticas, legales y culturales a nuestras demandas. Nosotras valoramos estas importantes citas con autoridades parlamentarias y políticas, así como con la presidenta Michelle Bachelet, porque para nosotras es importante que sean las propias trabajadoras sexuales las que luchen por sus derechos.