Dio sus primeros pasos en televisión el 2007 en el popular programa de Mega “Caiga quién caiga” como uno de los reporteros del espacio. Hoy recuerda esa experiencia como “inocentona y bastante inconsciente”. Más tarde, en 2009, asumió la conducción del backstage online del programa juvenil “Calle 7”, de TVN, para luego, en octubre de 2010, convertirse en su presentador principal. En 2013 migró a La Red para conducir el late “Mentiras Verdaderas” y en 2015 se trasladó a Canal 13, estación en la que no tuvo proyectos ni participaciones sobresalientes.

La movida carrera de Jean Philippe Cretton (34) se desarrolla hoy en Chilevisión, canal al que pertenece desde 2017. En esta señal ha conducido programas como “La Movida del Festival”, “Imparables” y el franjeado de medianoche, “La Noche es Nuestra”, junto a Pamela Díaz y Felipe Vidal.

Son, precisamente, estos dos -además de la actriz Gaby Hernández- con quienes compartirá en el nuevo matinal de canal llamado “Viva la Pipol”. Dicho espacio se estrenó este lunes a las 11 horas con críticas divididas entre los que valoraron su estilo lúdico y quienes acusaron una supuesta falta de contenido y profundidad.

—Conduces por primera vez un espacio matinal, que tiene un formato distinto a la competencia, ¿crees que era tiempo de darle un giro a estos programas que suelen tener un tinte conservador?
—Sí, porque vivimos en épocas que son tan vertiginosas, de cambios sociales tan rápidos. Yo el otro día pensaba que hace no mucho, uno dos o tres años, todavía las tallas eran muy machistas en la televisión; hoy ya es impensado, gracias a que el feminismo está muy álgido. Si lo pensamos, quizás qué va a pasar en 5 años más. La televisión es un medio que se ha mostrado un poquito conservador y reticente a los cambios. Entonces, creo que uno tiene que ir aportando granitos de arena para ir generando algún cambio en términos mediáticos. Cuesta harto, porque los canales son colosos; maquinas muy grandes, pero un pequeño viraje de manubrio, puede hacer que cambie la dirección.

—¿Cuál sería el aporte de este nuevo matinal en ese sentido?
—Lo que nosotros queremos es irradiar a esas horas de la mañana un poco más de buena vibra y energía. En general, los matinales han tendido, también ajustándose a las audiencias, todo lo que tiene que ver con la crónica roja, muertes, desapariciones, portonazos. Por lo menos, a mí como espectador, me pasa que después de 15 minutos estás medio bajoneado o angustiado porque todo está mal. Ahí mi sensación es que se pueden hacer contenidos más vinculados al optimismo.

Chilevisión no descartará del todo el contenido informativo en sus mañanas. Entre 07.45 y 11.00 horas el canal puso al aire el programa “Contigo en la mañana”, conducido por Monserrat Álvarez y Julio César Rodriguez. Allí se abordarán los temas de contingencia y/o debates de actualidad política.

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“No quiero ser la eterna promesa”

Jean Philippe Cretton y Pamela Díaz toman la posta de manos de un programa marcado por las críticas a ciertas coberturas en materias de género. Uno de los cuestionamientos comunes a “La Mañana de CHV” fue su fijación editorial con el caso de la joven desaparecida Fernanda Maciel y la forma en que lo abordaron. Hace unas semanas, el matinal causó rechazo al poner en cámara a una vidente que aseguraba que encontraría a la mujer.

El animador reconoce que esos temas y enfoques deberían cambiar, pero que muchas veces “lo que uno piensa, es distinto a lo que quieren estos colosos (grandes canales)”.

“Mucha gente dice, ‘¿por qué no hablan de otra cosa?’. Pero no es llegar y cambiar un tema. Hay una línea editorial, rating, gente en determinados puestos. Hay una cuestión mucho más burocrática. Eso sí, creo que parte importante es voluntad, porque cuando la televisión quiere cambiar cuestiones bruscamente, lo hace de una y se acabó el cuento”, comenta.

Cretton indica que las audiencias suelen no retribuir con su sintonía a programas de un tinte más cultural o “profundo”. Según el presentador, un ejemplo de esto fue “Puro Chile”, el programa de música que transmitió TVN en 2017. “Era un programazo, con gran calidad en todo, invitados, audio y producción, pero marcaba dos puntos. Pasa harto que hay muchas voces gritando, pero que a la hora de los quiubos no aparecen, y si no aparecen, no los puedes contar”, indica.

—Estuviste largo tiempo en TVN, ¿qué opinas de la crisis que enfrenta el canal?
—Creo que en general la industria pasa por momentos un tanto frágiles, pero lo de TVN tiene otros elementos que son independientes a los cambios de la industria, masivos, mundiales. Yo creo que TVN tiene una cuestión local, mal gestionada, con problemas de muchos años, de malas decisiones ejecutivas que finalmente terminaron siendo una especie de bola de nieve para tener el canal que tenemos hoy. Me parece que hay una indolencia por parte de todos los que han pasado por cúpulas ejecutivas. No noto una real preocupación porque el canal salga del lodo o se arreglen las cosas. Allí todos tienen sus egos políticos, intereses partidarios. Hay una cuestión que sale de lo que es estrictamente televisión y mientras eso no se arregle, el camino hacia el acantilado es inexorable.

—Algunos críticos dicen que eres uno de los rostros con mayor proyección en la TV. ¿Lo crees así?
—Sí, pero ahora con un poco más de premura. No quiero entrar en el rollo de ser la eterna promesa, o el joven eterno, no es algo que me acomode. Lamentablemente, me tocó llegar a una televisión distinta, quizás si hubiese sido animador en los noventa, otro gallo cantaría. Pero estamos en una televisión muy diferente, que todavía no entiende su nuevo lugar dentro de los medios de comunicación o de la sociedad misma, con exigencias para los conductores que son distintas a las de antes. Entonces, hoy cuesta más hacerse un espacio. Puede ser que todavía me queden cosas por hacer, pero ya se me está acabando el tiempo también. No puede ser que todo el tiempo esté de pase en pase, pero no me salga el gol. Te empiezas a urgir en algún momento.

“Eso no es política”

Jean Philippe dice que la política le atrae “cada vez menos” y rechaza “las caricaturas minimalistas del ‘facho pobre’ y el ‘come guagua'”.

“Por ejemplo, en el tema del aborto, a mi me interesa discutir con un doctor o doctora que tenga una visión, me interesa hablar con una mujer que conozca la experiencia del aborto, con un papá. Agarrarse de distintos elementos para poder formarse una opinión. No puede ser que si alguien tiene una visión sobre el aborto que no te gusta, al tiro sea un facho o un nazi. Hoy no se discute, se grita con altavoces en una plaza sin intención de escucharse y ahí no hay dialogo. Eso no es política”, critica.

—¿Qué te ha parecido este gobierno?
—No me gusta Piñera en general. Cuando salió me acuerdo que escribí un tuit que generó bastante polémica, porque yo le deseaba que le fuera bien, porque uno quiere que le vaya bien al país. Pero no me gusta Piñera, no es una persona que a mi me inspire confianza ni respeto y no me gusta la forma tecnocrática que tienen de ver todos sus ministros. Esto de (José Ramón) Valente de que leer libros es perder el tiempo, es un gráfico ejemplo de que se solo les interesan los números y avanzar. Pero tampoco avanzamos, tampoco tenemos más trabajos. Entonces, no me cierra la idea.

—Hablando de la gestión de Piñera, ¿qué te parecen los recortes de financiamientos en materia cultural que se dieron en su primer año de gobierno?
—No hay compromiso, por eso se sacan horas música de las salas de clases, se sacan materias de ética. La cultura es el alma de los pueblos. Son sus colores, música, sabores, un ideario. Y nosotros los chilenos no lo tenemos. En general, hay una cuestión obsesiva con Estados Unidos y que te hace perder tu cultura también. La cultura es fundamental para la generación de la identidad. Si empiezas a disminuir todo lo cultural o le destinas cada vez menos plata, es como ir matando la cultura de a poco. ¿Y eso para qué? ¿Para tener cada vez más ingenieros velando por tus números?

—Sobre eso mismo, ¿qué opinas del sistema de educación chileno?
—Creo que hay una obsesión por generar cabros que sean números azueles. Muchos cabros no tienen idea de qué quieren hacer, porque durante sus años escolares no les proporcionaron esos campos en los que ellos se sentían más fuertes, sino que les dijeron que las matemáticas eran lo más importante de la vida. Efectivamente, tenemos un sistema de educación que tiende a potenciar a un solo tipo de cabro: el que quiere conseguir números azules y un éxito medido en base a un código exitista que tenemos. Y no se pintan distintas opciones o panoramas. Tenemos una educación extremadamente selectiva y lo peor de todo es que la desigualdad grosera que tenemos en este país, la única forma de corregirla, es con educación. Y estamos lentos. Un cabro de Cerro Navia sabe que no va ser gerente de una empresa y eso es injusto, y si eso me da rabia a mí, cómo no le va a da rabia a él. Hay muy pocas posibilidades de ascenso social, porque la meritocracia no existe.

—Otro tema en el debate público es la lucha de las mujeres por equidad de género, ¿cuál crees que debería ser la postura de los hombres ante este movimiento?
—Yo creo que debemos tener un rol activo. No soy de los que cree que esto es simplemente un dedito para arriba. Yo creo que debemos hacer todo lo que esté a nuestro haber y que no interrumpa el proceso político-social de las chiquillas. Además, manteniendo una actitud de vida, personal, familiar, que vaya acorde a lo que hoy se exigen las mujeres.

Crettino

Desde 2013 formó parte de la banda “Rey Puesto”, donde era vocalista y guitarrista. Hace unos meses, dicha formación se disolvió y Cretton se centró en su proyector solista, “Crettino”.

Sobre este nuevo formato, el animador cuenta que le “permite desarrollar géneros musicales a los que no había podido ir por el mismo trabajo en banda. Mi proyección trato de no ponerla en términos tan ambiciosos, porque eso te hace desear y el deseo siempre trae consigo ciertas frustraciones e inseguridades. Trato de vivir más el presente y disfrutarlo. Claramente me interesa que muchos oigan mi música y que cuando haga un show lleguen muchas personas, pero hoy mi desafío soy yo mismo“, asegura.

Como solista, Cretton tiene nuevas libertades, pero también responsabilidades en su carrera musical. Por ejemplo, comenta que realiza sus propios arreglos musicales. “Tengo que enfrentar mis propias falencias como intérprete o compositor. Estoy estudiando más la guitarra. Ahora me voy a meter a clases de voz y de producción. La mayoría de días le dedico al menos 5 horas a la música. Esa es mi manera de ir avanzando”, explica.

—¿Sientes la valoración de parte de la industria a tu trabajo como músico?
—Creo que dentro del ambiente musical, yo estoy más validado que afuera fíjate. Ahora estoy haciendo una canción nueva con el Felo Ilabaca de los Chancho en Piedra. He trabajado con la María Colores, Alain Johannes, Saiko, Sinergia, el Cote Foncea y otros. Tengo muy buena onda y hay una valoración a lo que he hecho, tomando en cuenta que yo siempre tengo que dar vuelta los partidos, porque soy el hueón de la televisión. Lo que pasa es que hay un lote, que es imposible de dar vuelta, que son -como les digo yo- los de la polera negra, ligados a Iron Maiden, Metallica, AC/DC, que encuentra que todo lo que hagas que no esté dentro de eso, es una mierda. Yo me concentro más en lo que pasa con quienes gustan de mi música y en los colegas que se suman a esto.

—¿Qué te parece la nueva escena musical chilena joven que tiene exponentes como Gianluca, Paloma Mami, Princesa Alba y Dref Quila, entre otros?
—La verdad es que estoy poniéndoles oreja recién y parando las antenas. No me quiero transformar en esos hueones gruñones que dicen que el trap es una mierda y que en mis épocas era todo tan distinto. Ese discurso siempre lo he encontrado muy decadente. A mí me llama la atención que Paloma Mami sea todo un fenómeno con dos canciones. Es una cuestión que me cuesta entender, pero que habla de los nuevos tiempos y si eso pasa es por algo. Me gusta estudiar, mirar y buscar cuál es la formula, y por qué gusta tanto este género. Es como lo fue el rock hace un tiempo. Los cabros quieren ser como los “trap-stars”, vestirse como ellos. A mí me interesa mirar ese fenómeno.

—Si tuvieses que elegir un camino, ¿te quedas con la música o con la televisión?
—Durante años me hice esa pregunta, pero dejé de cuestionármela porque no hay porqué elegir un camino. Creo que mi bandera de lucha últimamente ha sido demostrar que se puede hacer más de una cosa, que se pueden hacer dos, tres o cuatro, mientras las hagas con pasión, cariño y amor. Los gringos tienen una industria de entretención que está llena de estos personajes: Will Smith, por ejemplo, es actor, bailarín, productor de cine y cantante. Hay otros con el mismo rollo, como Bradley Cooper. Ahí no hay cuestionamientos, pero acá nosotros vivimos con esa cuestión de “como animador eres mucho mejor músico” o “como músico eres mucho mejor animador”. Todo el rato hay una cosa forzosa de encasillarte en un lado, que también lo hace el sistema de educación, cuando te meten magister, posgrados y tienes que encerrarte a trabajar desde esa esquina. Yo soy más de la idea ultra-antigua, de que hay que pintar, hay que observar, hay que tener ocio, hay que mirar el cielo, hay que entender a las persona, porque la observación es la clave para hacer una buena ejecución después.