juventudLa noticia del ocaso de “Juventud en éxtasis”, del mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, estuvo presente en diversos medios. El título I y II de la misma obra ha sido recomendado durante años a las generaciones adolescentes como un método de educación sexual.

El libro, no obstante, se caracteriza por entregar una visión prohibicionista del sexo y defensora de la virginidad, entre otros valores. En uno de sus pasajes, Cuauhtémoc Sánchez escribe “el amor verdadero es espiritualmente satisfactorio para la pareja y puede sobrevivir a la abstinencia sexual. Una regla fundamental en el noviazgo ordenado debe ser: jamás quedarse solos en una casa, departamento o habitación”.

A lo largo de su obra, el mexicano detalla los requisitos de un “amor verdadero” y describe las mil penurias de las enfermedades venéreas. Lejos de recomendar la práctica sexual responsable, Juventud en Éxtasis expone a los jóvenes un discurso que llama a evitar el sexo hasta después de concretado el matrimonio.

Pero hay más. Según lo denunciado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), el libro denigra la homosexualidad al compararla con la “pederastia” y “la seducción de menores”. El autor estipula, además, que la homosexualidad se vincula con la decepción por el “mal manejo del sexo”.

“Cuando un homosexual busca a un consejero, suele ser porque su amante lo abandonó o porque tiene problemas con su esposa, padres o amigos. Pocos desean cambiar. Casi todos han adquirido una enorme adicción sexual y lo único que anhelan es ser aceptados como son”, señala el mexicano en su libro.

Desde el Mineduc aseguraron que los títulos no aparecen dentro de las recomendaciones vigentes de la Educación Media ni en las bases curriculares que entrarán en vigencia el 2016.

Sin embargo, la obra de Cuauhtémoc Sánchez es recomendada en el Colegio Mixto Inmaculada Concepción de Talcahuano, el Colegio Alberto Hurtado Segundo de Valparaíso y el Colegio El Valle de Casablanca, entre otros.

Ante la situación, el Ministerio de Educación aseguró que rechaza el uso en colegios del libro Juventud en Éxtasis I y II y que pedirá a los establecimientos que dejen de utilizarlo por violentar los principios de no discriminación, estipulados en la Ley Zamudio.

 

quesoLos otros títulos que satanizaron a la juventud

A los jóvenes chilenos no les cuesta recordar el nombre de las lecturas que fueron utilizadas en el colegio con fines moralistas. “Pregúntale a Alicia”, por ejemplo, es el diario de vida de una adolescente que decide probar el sexo y las drogas a temprana edad y termina sufriendo un duro revés.

A través de su experiencia, y durante varias generaciones, los educadores pretendieron heredar la cultura del miedo a los jóvenes, sosteniendo principios alarmistas sobre el despertar sexual y una lectura retrógrada sobre las drogas y su prevención. En este sentido, otros títulos del autor mexicano se hicieron famosos y fueron recomendados también por los establecimientos: “La Fuerza de Sheccid” (con un discurso contrario al aborto) y “Un grito desesperado”.

Recientemente, en tanto, la editorial Zig Zag tuvo que retirar de circulación sus diccionarios por plantear una relación entre homosexualidad y pederastia.

Otros títulos conservadores y de dudoso contenido han pasado por la lista de lecturas obligatorias de los colegios: el bestseller de autoayuda “El caballero de la armadura oxidada”, de Robert Fisher; “Cuentos con Alma”, de Rosario Gómez; “Donde vuelan los cóndores”, de Eduardo Bastías Guzmán; “El alquimista”, de Paulo Coelho, “¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson. Este último, es una especie de fábula neoliberal que enseña a los lectores a ser mejores ‘empresarios’ y aprovechar las oportunidades de negocio.

Entre las novelas recomendadas, también se consideran las obras románticas recomendadas durante la educación básica en Chile. Por ejemplo, los títulos del actual concejal RN de Ñuñoa, José Luis Rosasco, con “Francisca, yo te amo” y “¿Dónde estás, Constanza?”.

Por lo pronto, el ministro Eyzaguirre propuso avanzar en un plan nacional de educación sexual que inculque el respeto a la diversidad. Sin embargo, parece necesario ir más lejos y abrir la discusión sobre las lecturas e influencias directas que están recibiendo los niños y niñas de Chile a través de las recomendaciones literarias del Estado.