Desde hace algunas semanas, el movimiento estudiantil vive días agitados con paros, tomas y distintos tipos de manifestaciones. Sin embargo, a diferencia de otros años, en esta ocasión por primera vez las demandas están centradas en la lucha contra la violencia de género.

Todo empezó hace un mes en Valdivia, cuando el pasado 17 de abril, un grupo de estudiantes de la Universidad Austral decidió ocupar la Facultad de Filosofía y Humanidades como rechazo frente a la indiferencia de la casa de estudios ante las denuncias de abusos sexuales que involucraban a alumnos, docentes y funcionarios, movilización que este jueves ya cumple un mes.

Diez días después se sumó un nuevo hito: la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Las estudiantes manifestaron su rechazo al sumario que la casa de estudios inició contra el profesor –y ex presidente del Tribunal Constitucional– Carlos Carmona, denunciado por acoso sexual por una alumna que trabajó como su asistente durante los alegatos por la ley de aborto en tres causales. El proceso desestimó el cargo de acoso sexual y solo lo sancionó con tres meses de suspensión por “vulneración a la probidad administrativa”.

Desde entonces que la ola de movilizaciones feministas a lo largo del país no la para nadie. Hoy hay 15 universidades en toma, más de 30 facultades en paro, y una serie de manifestaciones de las estudiantes secundarias del Liceo 1, Liceo 7 y Carmela Carvajal. En este panorama, una de las expresiones más importantes fue la del pasado miércoles con la marcha convocada por la Confech.

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La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral (Feuach), Valentina Gatica, asegura que tras un mes de movilización, la universidad accedió al petitorio que presentaron, por lo que en el corto plazo cree que la toma se depondrá por un tiempo pero que seguirán articulados con el movimiento nacional. “Ahora lo que tiene que empezar a ocurrir es hacer un diagnóstico del sistema educacional en general, ya que esta movilización también se levanta como una forma de desafío a las instituciones que no han tomado en serio esta lucha”, agrega.

Además, cree que todo este escenario ha generado repercursiones en la comunidad: “Creemos que esto ha servido sobre todo para nuestros compañeros que eran parte, que encubrían o generaban estas desigualdades dentro de las casas de estudios, adentro de la sala, en distintos ambientes –incluso muchas veces encubren a sus mismos amigos dentro de los carretes cuando generan hechos de violencia de género y sexual– empiecen a cuestionarse de dónde viene la idea de hacer este tipo de actos y de cómo influye en eso el sistema educativo”.

¿Qué buscan?

“La particularidad que tienen estas movilizaciones es que ponen en el centro demandas históricamente relegadas a lo accesorio, a lo secundario, como es la educación no sexista, y desde ahí también estamos interpelando al movimiento estudiantil a que justamente la transformación radical del modelo educación no llegará sin incorporar estas perspectivas, sin entenderlo como parte de esa lucha también. Aquí hablamos de un quiebre cultural”, explica Emilia Schneider, vocera de la toma de Derecho de la Universidad de Chile.

Entre los hechos que gatillaron las tomas feministas existe una cantidad importante de denuncias por acoso y abuso sexual, por lo que uno de los aspectos centrales es exigir sanciones más duras para quienes estén envueltos en este tipo de casos. Pero las demandas van más allá: mejoras en los procedimientos ante denuncias, educación no sexista y que se introduzca la perspectiva de género en las carreras son algunos de los temas que han sonado fuerte y se han impuesto en la agenda.

Esto especialmente luego de que se conociera que son solo siete universidades -de las 60 que hay en el país- las que hasta noviembre pasado habían publicado sus protocolos de prevención y sanción del acoso sexual, de acuerdo a un análisis realizado por la Facultad de Educación UC.

Un consolidado realizado por las estudiantes de la Universidad Austral en base a diez petitorios de distintas casas de estudios sintetiza las demandas en cinco puntos comunes: creación de protocolos contra el acoso la violencia de género y sexual, paridad de genero en espacios administrativos, talleres obligatorios sobre reglamentos y feminismo para estudiantes de primer año, ramos con perspectiva de género en las distintas carreras y que se acepte el nombre social de los estudiantes trans.

Eso sí, Gatica explica que las proyecciones desde la casa de estudios es “hacer un trabajo conjunto con nuestras compañeras movilizadas, con las federaciones y con las trabajadoras también”. En la misma línea, Schneider agrega que las movilizaciones se enmarcan en un contexto internacional del movimiento feminista que busca poner en el debate público las situaciones de violencia de género: “No solo estamos denunciando, estamos exigiendo demandas que entienden la violencia de género como un fenómeno estructural y no como lo veníamos viendo hasta hace pocos años, en que las políticas públicas reducían el problema a la violencia de pareja. Ahora estamos denunciando que en los espacios educacionales la violencia de género tiene su propia dinámica“, asegura.

También las estudiantes secundarias apuntan hacia el mismo foco. Durante los últimos días, alumnas del Carmela Carvajal y Liceo 1 realizaron las funas y tomas a los estudiantes del Instituto Nacional, como rechazo a situaciones como la denuncia de abuso sexual que presentó una trabajadora del establecimiento, un polémico polerón con la frase “quien fuera bisectriz para partirte en dos y altura para pasar por tu ortocentro” y un video parodia a la violación de “La manada”, todos por parte de alumnos.

Martina Escobar, estudiante del Liceo Tajamar asegura que está de acuerdo con el diagnóstico pero que en el establecimiento adoptaron una postura contraria a las funas y formaron una comisión que hasta el momento ha realizado talleres para alumnos del Nacional y del liceo Arturo Alessandri. “La idea es abrir reflexiones y discusiones afuera de la sala: qué es el feminismo, cómo les afecta a ellos como hombres y como también pueden participar de esta lucha en contra del patriarcado”, explica.

También recalca la importancia de la demanda contra la integración dentro de los colegios y el fin de los colegios solo para hombres o mujeres: “Hacerlos mixtos es una de las primeras instancias para forjar la educación no sexista ya que estamos recibiendo educación distinta por ser hombres o por ser mujeres”.

Académicos y docentes involucrados

No son pocos los casos que han involucrado específicamente a académicos de universidades en denuncias de abuso y acoso sexual, y entre ellos se encuentran reconocidos nombres de las áreas de humanidades, derecho y comunicaciones, entre muchos otros. A continuación puedes encontrar la cobertura especial que El Desconcierto realizó al respecto.

Leonardo León, historiador, de la Universidad de Valparaíso y Universidad de Chile, con denuncias por acoso sexual desde 1998. Fue formalizado recién en 2017 por abuso sexual en contra de cinco mujeres, incluida su hija.
Fernando Ramírez, historiador de la Universidad de Chile, denunciado por acoso sexual por tres mujeres en 2016. Sumario interno terminó por destituirlo, pero él se querelló contra las denunciantes
– Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, hizo noticia por defender a los últimos dos.
– Juan David Terrazas, decano derecho UNAB, denuncia por acoso sexual a funcionaria en mayo 2018
– En abril, antes de la toma feminista en la Universidad Austral, una investigación interna dejó sin sanción un caso de abuso sexual de un docente hacia una funcionaria del plantel. Reclamos vienen desde hace un año.
– Historiadores y profesores de la Usach, Luis Ortega y Augusto Samaniego fueron denunciados por acoso sexual en junio de 2015. Estudiantes reclamaron por la demora de los sumarios. Ante falta de respuestas, las estudiantes iniciaron una campaña comunicacional: “No te calles ni seas cómplice”
– Sofía Brito denunció por acoso sexual al prestigioso abogado Carlos Carmona, ex presidente del Tribunal Constitucional. Tras sumario que lo sancionó por otra falta -pagarle sueldo- las estudiantes iniciaron la toma en la facultad de Derecho U de Chile.
Acoso sexual de parte de 21 académicos de UNAP Iquique motivó la toma de las dependencias en mayo de 2018
– En marzo de 2017 se dieron a conocer una serie de denuncias por acoso sexual y hostigamiento laboral de Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo, director de la Radio Universidad de Chile y profesor de la cátedra de ética en el ICEI. Sumario aún no arroja resultados.
Triple denuncia de abuso sexual contra estudiante de ingeniería en la Universidad Técnica Federico Santa María. Estudiantes reclaman contra la autoridades la no aprobación de un protocolo contra el acoso sexual y la violencia de género
– Cinco denuncias de acoso sexual de profesor del Liceo Experimental Manuel de Salas. El sumario dejó con gusto a poco y las estudiantes trabajaron de forma triestamental para la creación de un inédito protocolo contra estos casos.
Ocho denuncias de acoso sexual, abuso de poder y hostigamientos por parte de los profesores Eduardo Cáceres, Boris Alvarado y Rafael Díaz, pertenecientes al Instituto de Música de la PUCV, evidenciaron la importancia de los protocolos internos y de la tipificación del acoso.
– César Arriagada Ortiz y Francisco Gutierrez Ferrer fueron sometidos a un sumario en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, después de denuncias de 11 estudiantes que entregaron su testimonio por episodios de acoso en una salida a terreno.
– Cuatro profesores y un estudiante fueron sometido a un sumario por acoso sexual de la Universidad de Concepción en 2017.
– En junio de 2016, el entonces vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado, Eduardo Ramírez, fue destituido después de una denuncia de acoso sexual.
– También junio de 2016, Víctor Toledo fue suspendido de sus actividades en la Facultad de Ciencias Veterinarias en la Universidad de Chile, después de una denuncia de acoso sexual.
– La impunidad ante el acoso de de José Anonio Ávila, a quien el sumario primero resolvió expulsión de la U. de Valparaiso en 2016, pero después cambió a solo una suspensión, provocó un extendido paro en la carrera de Sociología.